Casa llena

Me cuelgo un collar de ajos para espantar a los fantasmas. Sé que los ajos son para los vampiros, pero no tengo vampiros.

Les digo: “sé que no existen: desaparezcan”. Me dicen: “¿entonces a quién le ordenas?”

Me hago un pequeño monstruo de dos lenguas para que los fantasmas se sientan poca cosa, y se vayan. Ahora somos demasiados.

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Por Silvia Parque; licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.

¿Quién me compra una naranja para mi consolación?

Amado esposo:

Me fui de vacaciones a la casa del vecino. Regreso en diez años (con suerte traigo un niñito para alegrarnos las navidades).

Puedes usar mi ropa (no te preocupes si la haces grande, seguro llego con todo nuevo).

Besitos.

Silvia Parque

Con otra gracia

Tengo algo con la palabra "gracias". Necesito otra. 

Una que se diga con la boca más cómoda, los labios totalmente humectados y la lengua limpia y plácida; una que sea como un abrazo de palabra.


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Por Silvia Parque; licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.