Es la hora: despedida

Ha sido un lujo que Kimball me permitiera disponer de algunos de sus textos y hasta de algunas de sus fotos para este espacio. Le agradezco públicamente, sobre todo por la generosidad que implica si se considera que un blog sobre él es algo que... digamos... nada que ver con él. Nadie menos gustoso de tener admiradores.

"Hay que compartir lo bueno", escribí en la primera entrada hace casi un año; pero habiendo mejores ámbitos para ello, lo de compartir aparece como pretexto para gozar con transcribir y disfrutar haciendo acotaciones. Hace ya buen tiempo, cuando tallereando me tocaba opinar sobre sus poemas, entendía poco, así que no fue admiración a primera vista. Pero después volví a encontrar algo suyo, entendí, y me atrapó. Tanto, que ahora que recuerdo esos años, cargados de cosas como la emoción de recibir las copias calientitas de mis textos publicados, me doy cuenta de que me emocionó mucho más tener en las manos, las publicaciones de él. Fan total. [Flashazo de una escena de "La carrera de la muerte del año 2000".]

Es la hora, otra vez. Con un saludo especial para Mimi, esta lectofan se despide. (Bye, pajaritos naranjas.)

Un textito sobre el arte actual

Deposición

Siempre asistí a contemplar las obras de arte como un nutriólogo clavado, que analiza en las heces fecales si hay equilibrio entre los componentes: si falta algo, si la dieta es light; si algo quedó trabado en el intestino. Inevitablemente es un espectáculo que apesta: puros encabezados, pura tele, puro-puro yo, yo, yo.

De cualquier forma, aquí les dejo otra deposición para que conste el soberbio estado motriz en que se encuentra mi licuadora.

Luis Kimball


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Un tanto opositor, un tanto marginal

No es un adorador de Octavio Paz, más bien al contrario. No le gusta el trabajo de Lila Downs ni el de Sarah Brightman. No cree que puedan "ser" tantos que "están" -sobre estar, ya no está en facebook-. Y cuando hace años era punk, lo era deveras: de corbata.

Hace lo que quiere, incluido comer con recaudadores; aparece tal cual en sus palabras, casi de forma terrible.

En contra, lleno de razón y como sólo él... sobre la ilegitimidad de la carta de antecedentes penales

Antecedentes

El delito se castiga; no se censura ni debería ser chisme público... pero haría un ramo de páginas de nuestra constitución si eso me ayudara a conseguir trabajo.

¿Sabes cuánta gente llora y llora, y ni así hace hoyo para salir?

Como sea, no dejes que cualquier suegra te llame "pasguato" o "escoria", eso lo aprendieron en la televisión.

Quisieran que uno se llevara bien con el único patrón de esclavos que nos hace el favor: "gente de bien". Pero cuesta mucho. Como que da miedo ver a esa gente a los ojos.

Luis Kimball


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Reflexión grandilocuente en torno a los 33 años. El autor, a sus 37, se muestra desinteresado en el textito, al que se refiere como "anotación"; a mí me gusta

33

Alcancé la madurez a los 27, por lo cual hace rato comencé a podrirme. Este proceso le debe mucho a Silvia Avila, quien me provocó el primer divorcio, al torpe Derridá, que implantó su verdad, y a Carlyle Group, que destempló al mundo.

Gracias a los miles de refrescos que he bebido en estos años, ahora soy pura miel. Demasiado joven para cumplir promesas, poco viejo para citarme en el cementerio; debo admitir que casi nadie me digiere: yo mismo vomité al mamón Burroughs, satisfecho de que eructara al gran mamón Goethe.

Soy un híbrido de aquí mero. Creo que sólo los genes recesivos son factibles de hominización, y que sólo Jesús, a los treinta y tres, pensaba menos que yo en la futura maduración de sus frutos -los testículos-.

Luis Kimball


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Lector Kimball

Kimball lee siempre y de todo. Le molesta no tener tiempo suficiente para leer sin detenerse -lee rápido-. Usualmente carga algún libro para los minutos en los que espera o en los que viaja. Le alegra la oportunidad de hacerse de literatura nueva. Yo creo que si lees, se nota.


Para pensarle, uno de los comentarios al artículo ¿Qué es Si lees se nota? de Alex Camargo. Lo envía "vied" y transcribo un fragmento exactamente como aparece escrito:
Leer está sobrevalorado y el mundo de la lectura está lleno de snubs... leer es como ver la televisión, como escuchar a tu abuelo contarte una historia, como platicar con tus amigos, platicar con un profesor, ir a un teibol-dans y platicar con una chica que ahí trabaje. Leer así por leer es tan poco significativo como cualquier otra cosa [...] en fin, las librerías son los UNICOS NEGOCIOS verdaderamente interesadas en que leamos [...]"

Una línea

Tomada de: Para crear a Dios, que puedes leer completito en el número 37 de "Yo no soy un rebelde":
Para crear a Dios hizo falta tanto amor, que el amor se agotó en el mundo.
L.K.

Yo no soy un rebelde, después de cumplir años

Ampliamente recomendable el número 37 de "Yo no soy un rebelde": Publicación ridícula de San Juan del Río, Querétaro, México. En la página 9, sabiamente ilustrado: "Para crear a Dios", de Luis Kimball.

Ser escritor

En la entrada del 29 de agosto pasado, del blog Auraed, Jesús Chávez Marín cuenta que se preguntó si había logrado ser escritor y si en tal caso, quería seguir siéndolo. Habla de razones y motivos. (El contenido del blog es de lo mejor, a pesar de lo que pueda hacer creer la primera imagen que aparece: aquí un enlace.) Yo vuelvo a pensar en la cita de Borges sobre la escritura como respuesta a la imposibilidad de encontrar el libro que se está buscando (Kimball dice que por eso no es músico, porque la música que encuentra lo satisface).

La importancia de llamarse...

Puros de Amor es el vigesimosexto título de la colección Pan del Día; lo editó en 2009 el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes. En la portada, ilustrada por Iván Roditi, se lee en letras blancas sobre un cuadro rojo: "Luis Kimbal", así, con una "l". Adentro, ya aparecen las siete letras necesarias para hacer "Kimball".

Un año después, en el primer número del Manual del Desierto (editado por Livier Fernández Topete y Elia Martínez-Rodarte), aparece Parallax por "Luis Kimball Cockram" (también en letras blancas); dos "eles": orden invertido. Luis Cockram Kimball, debía decir. 

En 2011, es decir, al año siguiente, Ediciones intempestivas le da espacio a Camello, en las páginas 59 y 60 de Los sueños de Onán (Antología del placer solitario). Aquí, tanto en el texto como en el índice, esperanzadoramente se lee "Luis Cockram" -orden correcto- con "Kimbal", sin su última "ele", en último término.

¿Es el destino?

Por cosas como ésta soy fan...

Temor al fuego

En esto nos parecemos.
Hemos sido esclavos cargando nuestros días frustrantes
como un costal de furia que cansa cada hombro
-lo cambié por minutos de rabia hasta despostillarme los
[dientes-.

Con ustedes, en efímero dawn depression
mis amigos, un clan cercano que cuento como alhajas soldadas,
días que ruedan cortando la garganta del Pegüis;
van a hacer una fogata con lo que se ha dado por cierto.
Antes de que toque el cielo hemos de barrerla
con cada juramento
como jauría que pierde el temor al fuego.

Luis Kimball


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Predicción

En unos años

No tendremos estos cuerpos, sino unos feos, como bolsas de basura arrugadas. Aún nos miraremos a los ojos brillantes, con la habitación llena de humo.

Luis Kimball


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Regalito de la vida

Kimball tiene afición por las lijas. Me ha explicado la nomenclatura numérica en función de la cantidad de ¿puntos? en determinado espacio. Guarda pedacitos de su "2000" y sueña con volver a tener "una 3000".

Otoño

Kimball no siente el friíto del octubre queretano. Ser del norte tiene ventajas. Actualmente, tiene también dolorosas desventajas.

De mi colección de citas

"Me atrevo a sugerirle que […] ni se haga muchas ilusiones en cuanto al éxito.  No hay razón alguna para que usted no lo alcance, desde luego, pero, si persevera, escribe y publica, pronto descubrirá que los premios, el reconocimiento público, la venta de los libros, el prestigio social de un escritor, tienen un encaminamiento sui géneris, arbitrario a más no poder, pues a veces rehuyen tenazmente a quienes más los merecerían y asedian y abruman a quienes menos."

   Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa.

Puros de Amor en San Joaquín

Kimball visitó dos escuelas de San Joaquín esta semana, a propósito de la presentación de Puros de Amor (Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, 2009). A pesar de lo poco impresionable que es, habló tan bien del lugar, como todos a cuantos he oído referirse al sitio... bueno, en realidad sólo dijo "es muy bonito", pero en él, eso es mucho. Ya iré a ver qué tal.

Un texto sobre el origen y la identidad

Seguramente tiene muchas lecturas, pero yo pienso en esta frase de James y Jongeward que copié de Nacidos para triunfar: "La aterradora realidad acerca tanto de la herencia como del ambiente es que los padres los proporcionamos ambos".

La funesta herencia griega

Dicen que saqué los ojos de mi madre y la inteligencia de mi papá. ¡Puras tragedias!

A menos que se refieran a unos que hace mucho estaban ahí junto a la estufa. Mi tía Lolita dice que es una reconstrucción: que serían restos de pescado; pero me acuerdo bien: ella los sacó, casi vomitando, en una bolsita enlarvada.

Respecto a la inteligencia de mi padre, no, tampoco; entiendo que parece... pero sigue ahí, bien puesta en su cabeza, aunque esté tan enfermo.

Luis Kimball


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Creo que ya serían diecisiete años

Ganamos esos días

A: Paco De la Cruz, Enrique Favela y Filiberto Briones, Sergio Juárez y los Fong.

Quince años pueden ser más de lo que es posible soportar; allá están las visitas a casa de mi mamá, cuatro platos bien servidos, días enteros de sexo, libros y sexo o Stravinsky, Picasso, Pastorius: Stravinsky, Picasso.

Éramos lo luminoso de la ciudad: lo ruin, y los viejos tuvieron que tragarse sus palabras; con Natalia, Silvita y Adriana, la "Sociedad de Escritores" cayó de un porrazo, después de 29 años de elite.

Íbamos tanto a tantas partes. Héctor hizo hogar en Chicago. Gaspar va al cine con los Hiriart (Nueva York). Marisela-matrimonio-Nuevo México. Iliana en el equipo Novoa (California). Más los que se acostaron en las vías del tren y a lo largo de la frontera. A un Rafa se lo llevó la calaca; al otro, Cultura de Monterrey, y a El Negro, la Federación. A Le Panch, Cuaco y otros perdidos, los raptaron las europas (Stephanie y Delphine).

Ganamos esos días.

Después de estos quince años, he vuelto a mirar la ciudad desolada, volviendo a sus hábitos viejos, saliendo con timidez los cultos de biblioteca a acompañar a las señoritas Kosturakis.

Pero alguna vez ganamos la partida. Los ahijaditos se pararon a cobrar el cheque en institutos de cultura: qué importa; pasamos por encima de las tumbas medio borrachos, sabiendo que eran nuestras tumbas.

Segunda Cultura, Comuna, Casablanca, Neourbana, La Mancha... ahí están los edificios que ocupamos, solos, horribles, restaurados por el gobierno. Y estas niñas bien que vienen a explicar míticamente el "cómo se fundó" -"por aquí ha pasado mucha gente importante"-. Nos pasamos noches y noches, casi sin aguantarnos, revisando cosas materiales; Lulú por ejemplo, soñó la Casa Redonda.

No me queda más por decir. Lo cierto de esos quince años es que aparte de irrecuperables, están lejos, y nadie les guardó memoria (igual habían pasado cosas cuando comenzó este pasado).

Mi granito de distancia; me voy con Silvia.

Luis Kimball


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Dijo Kimball

"Viniste a abrir y a cerrar los ojos. Si quieres ser propietaria: adelante." Tal contundencia nada más en Salma Hayek y en Picasso.

Versos de la "Luna de hiel..."

Hice una lectura completa de Luna de Hiel... (Alejo Ediciones, 2006), las demás siempre son con trampa; leo algún poema corto de las dos autoras, pero casi todos me los salto para ir a los de Kimball; a veces abro el libro buscando alguno en particular. Hace días, yo escribía algo que me hizo pensar en los versos iniciales de "Objetos": aquí lo tengo, en la página 93; estoy atrapada en el fnal, que dice:

Cierra la puerta y deja
que los problemas se queden adentro,
que no se salga
ni uno.
L.K.

Otro de los nuevos, creo que inspirado por su cumpleaños

Generación '74

Los del '74 sabemos que somos minúsculos comparados con el espacio intergaláctico. Pero cuando multiplicamos ese espacio por el tiempo interminable en el que flota, la brizna de polvo es la que se vuelve insignificante.

Luis Kimball


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