Osvaldo Fernández no es un rebelde

Celebro que aparezca La carcajada, de Osvaldo Fernández, en el número 44 de "Yo no soy un rebelde". Es el escritor de Querétaro que me gusta (aunque nació en la ciudad de México, según la solapa de "Muerte en las alturas y otros relatos" -que hay que leer-).

¿Quién es un rebelde?

Encantadita con el "cuadro de la personalidad" en la última página de "Yo no soy un rebelde". Una contribución de buena fe.

Que arda

"Una llama feroz, desconocida, una culpa anterior, una desgarradura nos incita a perdernos y a encontrarnos".

Osvaldo Rossler, citado aquí por Rodrigo Córdoba.

Larga vida al sol

Beatriz Gutiérrez Müller estudió Comunicación y Letras Iberoamericanas; ha trabajado como periodista, y entre otras cosas, escribió "Larga vida al sol". Animándome a conseguirlo, busqué lo que se dice del libro, y encontré lo siguiente. [Debajo de cada cita, el enlace al texto completo.]
[...] la novela rotunda, bien escrita, fantástica y llena de erudición [...] en la brevedad de 168 páginas retoma el tema de los pasos de Venus frente al sol (el segundo de los cuales concluirá el próximo año, el 2012), pero hace 130 años, y con ello reflexiona sobre el por qué de las acciones humanas. [...] Bien escrita, con un rigor que no deja de lado la naturalidad de la narración [...] una vez iniciada su lectura no se quiere dejar hasa terminarla [...]
En momentos, más que leer ficción, parece que uno ha vuelto a la primaria y su maestro de Historia le cuenta anécdotas sobre la fundación de tal o cual ciudad. Así conduce esta novela la voz narrativa de Beatriz Gutiérrez Müller: pausada, meditabunda, a veces un poco divagadora. Referencias a distintas ramas del saber incluidas, entre las descripciones y escenas se hila un sentido del humor con toques académicos, humor como de historiador.
Julio Glockner difiere en algunas críticas que ha recibido el libro al etiquetarlo en el género del Realismo Mágico. Para él la obra es "desconcertante" por la subjetividad que se le regala al lector (quien puede darle interpretaciones muy diversas) [...] está dotado de un humor muy lúdico que [...] se aproxima a la prosa de Arreola.

El chismecito de antes de comer

Ayer tacharon a mi escritor favorito, de prepotente y humanista. Entiendo lo primero, porque sabe ser divinamente impositivo, sobre todo frente a la necedad. ¡Pero humanista! Es como tachar a un mono de reptil. A menos que Vallejo fuera humanista...

De cualquier modo, seguro que no es un humanista al modo en que los tachadores entienden el humanismo.

Rentabilidad de los muertos

No hay mejor ocasión para participar en la farandulita artístico-litero-intelectual, que la muerte de alguien. Aparecen simi-viudas bajo enormes lente oscuros. Se traman explicaciones profundas sobre la vida y obra del tipo. Lástima que cuando se trata de un famoso local, su obra no sube de precio.

Del panteon kimballiano

El dios de las artes

Tiene:
Una vanidad inaguantable
La razón como muralla externa
E imaginación pobre.

Se ha peleado por él como por ninguno
A gritos, a bofetadas
En contubernios.

Una vergüenza
No ayuda a nadie a vivir
No se acomide a cortar el hilo enredado de sus servidores.

Tiene su propia vida
Su chalet austero
Su alimento de papel
Sus amantes de moda
Un partido político sinarquista
Que ni compite, ni daña, ni puede ganar

No le importan los hombres

Los verdaderos artistas
Lo mandan a chingar su madre:
No soportan que les filie.

Luis Kimball


Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.

Definición, en un muro de facebook

Poesía orejona: En principio, fue un término peyorativo devenido de una disertación de la poeta ocotlanense, Livier Fernández Topete, es muy probable que este hecho viniera a propagar su difusión, como una poesía autoconciente de su estrechez, y tierna, por tanto.

De Luis Kimball, en el muro de facebook de Livier Fernández.

Bélico

En orden

     Dos  cosas importan: el amor y el sexo; sin orden. El primero delimita mi mundo material, y el segundo me obliga a la venganza; ambos reúnen la violencia necesaria, para que las próximas guerras sean domésticas; alcanzar a desmaterializar sueños, o guardarlos en el cajón junto al mueble usado para eternas negociaciones amatorias. Ahí se amanece con un sabor muy simple, no queda más que el amor, y siempre está fuera.

Cuando el sexo desintegra al hombre, cuando lo captura y canaliza sus secreciones, puede sentarse de nuevo al borde, y fumar, por ejemplo; y pensar - en el amor, por ejemplo.

Luis Kimball


Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.

Un Barrón

Ayer, Kimball enmarcó un original de Héctor Barrón; supongo que la descripción sería "tinta sobre papel amarillo", pero no sé de eso. Sé que apasiona.

La obra del artista puede admirarse en artelista, y en su abandonado blog.

Lo más libre posible

Hablábamos de "quedar bien", algo en lo que nunca ha puesto gran interés. Y me decía que ese es el lugar de la libertad, que algunos quieren ser héroes cuando las situaciones llegan a puntos límite, pero que es en el ejercicio cotidiano de las decisiones, donde se es libre. Y en verdad, no conozco a alguien que haga, tan consistentemente, lo que le da la gana, que viva tan como-él-es.

Ellos, todos, se juntan

Kimball me cuenta que en nuestro pueblo, planean hacer una estatua de un hombre que murió hace poco, la clase de persona que es "una mala persona". Y una "gloria local".

Nombres verdaderos

Amor en Contra

Ese día iba a los quince años de Cinthya; no llegué. Le pusieron en la madre a unos muchachitos que eran mis cuates; acabé con la gabardina llena de sangre, llevándome a la hermana mayor bien lejos; la subí en un autobús, estaba embarazada.

De regreso, mientras estúpidamente me acercaba al retén de Durango, vi el lomo del libro que no había soltado desde la noche anterior: Humillados y Ofendidos, de Dostoievski (en letras doradas). Me fijé en la carretera, lloré. Debía bajarme de esa camioneta.

Hace poco lo volví a leer. Iliana me lo regaló en el '98, y al final, con su letra de niña, casi imperceptible, decía: Autora: Iliana Villanueva. De hecho, si no recuerdo mal, las frases del final, dicen: "con lo felices que hubiéramos podido vivir tú y yo, unidos para siempre". La Iliana que amé.

Los ídolos se revelan bien curioso, en pedazos disímiles, con empatías mínimas que usan de prótesis para ensamblar en nuestro imaginario. Esa historia aún me da mucha tristeza en las manos.

La noche de bodas, Silvia confesó que no me quería, recordé que Iliana me regalaba libros antes de subirse al autobús. (Cada vez se fue más lejos.)

Cuando Cinthya se casó, el 27 de mayo del 2005, percibí débilmente la revelación de este ídolo tan destructivo, pero ya estaba muy encajado a mi estructura, ahora parece que me contaminara la sangre, pero en realidad, se refleja en los hechos.

Luis Kimball


Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.

Revista: 10 de mayo

PAR TRES publicó una revistita para el día de hoy. El diseño es encantador. Y tiene un poema de Kimball.

Pensando en las mujeres que lavan solas

Hay pocas "prostitutas" en los textos de Kimball, se interesa más en otras figuras -aunque éstas, eventualmente, como personajes, sean también "prostitutas"-.

El mar, la vida, el oficio más antiguo

Guaymas

Los pechos de Rosalva fueron horneados en sílice

Lava  de su mantilla
Residuos de leche
Que empiezan a hebrar el mar

Es lo que hacen las mujeres honestas muy temprano
Cuando están en la playa

Hace meses, ella tomó la opción de vida, de las mujeres claras
Ahora, lava sola
 
Malena ocupa el peñasco que está a sus espaldas
(la única en Guaymas lo bastante rubia
para prostituirse en San Carlos)

El rosa solferino de una barquilla delgada
Se refleja en las várices
Que tienen las niñas de sus ojos
 
El mar continúa con sus largas larvas de hueva
Amamantándose 
En los reclamos de la lavandera
 
Ahí, con nuestras pupilas 
Caen esas niñas de los ojos,
Para acabar de cocerse
          "como perlas tibias"
Bajo la terrible honestidad del cielo

Con un imperceptible viento, 
Que nos hace comprender
Que ya son las seis o siete, en nuestra vida

Luis Kimball


Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México.

La tristeza

Hoy pienso en una línea de un poema de Kimball:

"Escribía mucho la palabra tristeza"

Está la tristeza como estado de ánimo. Hay tristeza - condición vital.

A veces, una quisiera poder tomar la tristeza de otros, robarla. Pero no se puede.

Lo que se puede es escribir mucho la palabra tristeza.

A veces nada alcanza para lo que se siente

"La poesía es lo que más se acerca a la verbalización de lo íntimo. Pero también la poesía, a este respecto, es insuficiente".

Otro "aflorismo" de Carlos Castilla del Pino, tomado también de Psicoletra, el blog de Rodrigo Córdoba. Aquí el enlace.