No acabé de creer en tu existencia, hasta que otros te nombraron. Temía deshacerte con un pensamiento brusco. Pero te amaba antes de que llegaras. Podría decir, y sería verdad aunque no haya sido así, que pedí a Dios que fueras precisamente tú: exactamente tú: la que llevo dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Gracias por comentar!